Tokenización de activos en Colombia: cuándo tiene sentido y cuándo no
Idea Central
La tokenización suena atractiva porque mezcla liquidez, tecnología y acceso a nuevos inversionistas. El problema es que para la mayoría de PyMEs todavía no resuelve el cuello de botella principal.
Tokenización de activos en Colombia: cuándo tiene sentido y cuándo no
Cada cierto tiempo aparece una conversación que promete resolver muchos problemas al mismo tiempo.
En este momento, una de esas conversaciones es la tokenización:
- acceso a liquidez;
- fraccionamiento de activos;
- nuevos inversionistas;
- operaciones más modernas;
- y cercanía con tecnologías como blockchain e ISO 20022.
El problema es que, para la mayoría de PyMEs, la tokenización llega mucho antes de la pregunta correcta.
La pregunta correcta no es:
"¿Cómo uso blockchain en mi empresa?"
La pregunta correcta es:
"¿Qué problema financiero u operativo tengo hoy, y la tokenización realmente lo resuelve mejor que una alternativa más simple?"
La mala noticia: casi nunca es el primer paso
Para muchas empresas, el cuello de botella real está en otro lado:
- cartera lenta;
- rotación pobre de inventario;
- procesos débiles de cobro;
- falta de visibilidad sobre caja;
- dependencia del gerente para decisiones clave;
- o una operación que todavía no genera suficiente trazabilidad.
Si ese es el escenario, tokenizar no arregla el problema base. Solo le agrega complejidad encima.
Qué es la tokenización, sin marketing
Tokenizar un activo significa crear una representación digital de un derecho económico o de propiedad sobre algo que existe fuera de la cadena.
Ese "algo" podría ser:
- un inmueble;
- una cuenta por cobrar;
- un commodity;
- una participación en un vehículo de inversión;
- o, en algunos casos, flujos futuros.
Lo importante es entender esto:
el token no reemplaza el activo ni su marco legal.
Lo que hace es crear otra capa de representación, registro o negociación.
Eso puede ser poderoso. Pero también abre preguntas difíciles:
- quién valida que el activo existe;
- quién custodia el activo;
- qué derechos concretos representa el token;
- qué pasa si hay disputa;
- cómo se reporta tributariamente;
- y quién compra ese token del otro lado.
Lo atractivo de la idea
La tokenización entusiasma porque promete tres cosas que suenan muy bien juntas:
1. Fraccionamiento
Permitir que un activo grande se divida en partes más pequeñas.
2. Liquidez
Facilitar la entrada y salida de inversionistas o compradores.
3. Trazabilidad digital
Dejar registro más visible de transacciones, propiedad o participación.
Sobre el papel, todo eso parece razonable.
El problema es que entre la promesa y la operación hay mucha distancia.
Lo que la mayoría subestima
1. El problema legal no desaparece
Si tokenizas un activo, no desaparecen las preguntas jurídicas. Al contrario, se vuelven más delicadas.
Toca definir:
- estructura legal;
- naturaleza del derecho económico;
- relación entre token y activo subyacente;
- reglas de transferencia;
- tratamiento tributario;
- y cumplimiento regulatorio.
La tecnología puede registrar. No puede sustituir por sí sola el marco de validez.
2. La liquidez no aparece por arte de magia
Muchas personas hablan de tokenización como si el simple hecho de emitir un token garantizara compradores.
No funciona así.
La liquidez depende de:
- demanda real;
- confianza;
- claridad jurídica;
- información verificable del activo;
- y existencia de mercado para ese tipo de instrumento.
Sin eso, no tienes liquidez. Tienes un activo complejo con una capa tecnológica nueva.
3. La operación se complica más de lo que parece
Además de lo legal y lo técnico, aparece la capa operativa:
- auditoría del activo;
- conciliación entre mundo físico y mundo digital;
- custodia;
- reporting;
- soporte a participantes;
- y manejo de incidentes.
Eso exige madurez que muchas PyMEs todavía no tienen instalada.
Entonces, ¿cuándo no tiene sentido?
En mi criterio, no es una buena idea empezar por tokenización cuando:
- todavía no tienes control claro de caja;
- el problema principal es cartera, no acceso estructural a inversionistas;
- tus procesos operativos siguen opacos;
- no puedes auditar bien el activo subyacente;
- el activo es pequeño frente al costo de estructuración;
- o la motivación principal es "porque suena innovador".
Si cualquiera de esos puntos está presente, casi siempre hay algo más urgente y más rentable por resolver primero.
Casos donde suele ser mejor otra alternativa
Cuentas por cobrar
Si el problema es liquidez por ventas cobradas tarde, normalmente conviene mirar primero:
- mejor política de cobro;
- seguimiento de cartera;
- factoring;
- confirming;
- o rediseño del ciclo comercial y financiero.
Eso suele dar más resultado, con menos fricción, que montar un esquema tokenizado.
Inventario
Si el activo es inventario, el cuello de botella casi siempre está en:
- rotación;
- pronóstico;
- abastecimiento;
- mezcla de referencias;
- o capital inmovilizado.
Ahí el trabajo serio suele ser operativo, no blockchain.
Inmuebles o activos fijos
Si el activo es inmobiliario o de infraestructura, la tokenización podría tener sentido en escenarios muy específicos, pero exige una estructura bastante más sofisticada que la que una PyME promedio tiene disponible.
¿Y qué papel juega ISO 20022?
ISO 20022 es relevante, pero no por las razones que muchas veces se venden.
No es un botón que "activa" la tokenización.
Es, sobre todo, un estándar de mensajería financiera que mejora la forma en que los sistemas intercambian información.
Eso importa porque, a largo plazo, puede facilitar:
- interoperabilidad;
- datos más ricos;
- conciliación;
- y mejor conexión entre sistemas tradicionales y nuevos.
Pero eso no significa que una empresa deba salir hoy a tokenizar un activo solo porque existe ese estándar.
ISO 20022 es parte de la infraestructura de conversación financiera. No reemplaza el análisis de viabilidad.
Entonces, ¿cuándo sí podría tener sentido?
Hay casos donde sí vale la pena explorarlo con seriedad.
Por ejemplo, cuando coinciden varias condiciones:
- activo de valor relevante;
- necesidad real de estructurar nuevas formas de participación o financiación;
- capacidad legal y operativa para sostener la complejidad;
- mercado potencial claro;
- y una tesis económica mejor que la alternativa tradicional.
En otras palabras: no porque "se puede", sino porque resuelve algo mejor.
La pregunta correcta para una PyME
Si hoy eres una PyME y te interesa este tema, yo empezaría por estas preguntas:
- ¿Mi problema es de liquidez, de estructura financiera o de operación?
- ¿Ya agoté alternativas más simples?
- ¿Puedo auditar y defender jurídicamente el activo subyacente?
- ¿Existe demanda real para ese instrumento?
- ¿Mi empresa tiene la disciplina operativa para sostenerlo?
Si no puedes responder eso con claridad, todavía no estás evaluando tokenización. Estás evaluando una idea atractiva.
Y eso no es suficiente para decidir bien.
Qué hacer antes de pensar en tokenizar
En la mayoría de empresas, el orden razonable sería:
- ordenar procesos financieros y operativos;
- mejorar lectura de caja y cartera;
- definir mejor el activo o flujo que se quiere estructurar;
- revisar alternativas tradicionales;
- y solo después explorar si la tokenización agrega valor real.
Ese orden parece menos llamativo. Pero suele ser mucho más útil.
Conclusión
La tokenización no es humo. Tiene casos de uso con potencial real.
Lo que sí es humo es presentarla como solución inmediata para empresas que todavía tienen problemas más básicos de control, liquidez o proceso.
Para la mayoría de PyMEs, el siguiente paso correcto no es emitir un token.
El siguiente paso correcto es entender mejor:
- dónde se está trabando la caja;
- qué activo o flujo tiene valor estructurable;
- y qué alternativa genera más resultado con menos complejidad.
Si después de hacer ese trabajo la tokenización sigue teniendo sentido, entonces vale la pena hablar en serio.
Si no, probablemente lo inteligente sea resolver primero lo que hoy sí está frenando a la empresa.
Si quieres revisar si tu problema es realmente de tokenización o más bien de operación, caja o estructura financiera, la sesión inicial sirve para aterrizar esa conversación sin vender humo tecnológico.
Siguiente Paso
Si este artículo te hizo pensar en un cuello de botella real, ahí es donde conviene aterrizar.
Revisamos el proceso, el punto de fricción y si tiene sentido hacer un diagnóstico operacional antes de pensar en herramientas.
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